El último adiós a Alfonsín
Murió el ex presidente Raúl Alfonsín
El ex presidente Alfonsín falleció la noche del martes 31 de marzo. Sus restos fueron velados el 1 de abril en el Salón Azul del Congreso de la Nación y luego enterrados el 2 de abril en el cementerio de la Recoleta.
Era martes 31 de marzo, decenas de personas se agolpaban sobre la puerta del edificio de Santa Fe 1678. Había matrimonios, familias enteras, personas que llegaron solas, adolescentes, niños y ancianos. En la cara de todos ellos se notaba el dolor, la consternación, la sorpresa. Acababan de enterarse que el ex presidente, Raúl Ricardo Alfonsín, había fallecido.
Un altar improvisado de velas se alzó sobre el pavimento. Todos querían demostrarle al ex presidente su apoyo. Entre los más grandes, los que trabajaron o estudiaron durante su gobierno, la tristeza era indisimulable.

- Un altar de velas se arma frente a la casa de Alfonsín
Alrededor de las 21:30, el presidente en funciones, Julio Cobos, anunció que se iban a decretar tres días de duelo nacional y que el cuerpo de Alfonsín iba a ser velado en el Salón Azul del Congreso de la Nación y luego sepultado con honores en el cementerio de la Recoleta.
El miércoles, las banderas argentinas amanecieron a media asta. Las calles aledañas al Congreso de la Nación estaban cortadas. Desde las 8:30, miles de argentinos, y algunos extranjeros, comenzaron a formarse en fila sobre la calle Entre Ríos.
La dirigencia política tampoco falto. Se hicieron presentes entre otros, el ex presidente Kirchner, el presidente del Uruguay, Tabaré Vázquez, el presidente de la U.C.R. Gerardo Morales, el ex diputado por la U.C.R., Luis Brandoni quién tristemente dijo: “Se murió papá” y el caudillo peronista y amigo personal de Alfonsín, Antonio Cafiero que lo recordó como “el promotor del entendimiento y la tolerancia entre los argentinos”.
El jueves 2 de abril, el mismo día en que se conmemoraba un nuevo aniversario de la Guerra de Malvinas, los restos de Raúl Alfonsín fueron llevados al cementerio de la Recoleta. La avenida Callao se encontraba completamente vallada desde Rivadavia hasta Guido. Detrás de las vallas miles de argentinos esperaban ver pasar la cureña que llevaría el cajón del ex presidente.
Alrededor de las 14 horas, la cureña comenzó a avanzar por la avenida Callao, la gente saltaba las vallas y se colocaban detrás, querían llegar hasta el cementerio, asegurarse de darle el último adiós. No solo acompañaban al cajón los seguidores del difunto, sino también una legión de granaderos a pie y a caballo.

Cientos de personas se amontonan ante las puertas de la Recoleta
Cientos de personas se amontonaron ante los grandes portones de la Recoleta. Nadie podía avanzar, la policía tuvo que formar un cordón para que la gente no se abalanzara sobre el cajón. El hijo mayor de Alfonsín, Ricardo, tuvo que pedir por altoparlantes que hicieran un lugar para que sus familiares y la cureña pudieran entrar al cementerio.
Una vez que todos los seres queridos de Alfonsín estuvieron dentro, las puertas del cementerio se cerraron. Algunos de los que quedaron afuera, se marcharon lentamente hacía sus casas, otros prefirieron quedarse ahí. Quizás porque tenían la esperanza de poder entrar o quizás, porque sabían que estando ahí, no estarían solos, alguien más iba a compartir con ellos su inmenso dolor.
Fotos: fuente, Tomás Vio
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Para poder ampliar la información, recomiendo el especial que el diario Perfil le dedico a Alfonsín